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domingo, 18 de noviembre de 2007

Solventes y Solubilidad

El término solubilidad es utilizado para describir el grado en que un soluto se disuelve en un solvente. Una regla general es que “similar disuelve a similar”. Los solventes polares consisten de moléculas polares tales como el agua, estos pueden disolver sustancias polares y sólidos iónicos. En contraste, solventes de baja polaridad (líquidos de moléculas no polares) tales como el disolvente de pinturas o la gasolina disuelve sustancias no polares que son insolubles en el agua. Dos solventes no polares comunes se muestran en la Figura 1.

La regla general de solubilidad está tipificada por el procedimiento utilizado en el lavado en seco de la ropa. Muchos vestidos no pueden ser lavados con soluciones de agua y jabón y deben ser lavados en seco. Lavado en seco no quiere decir que se utilizan líquidos, el nombre indica que el proceso no involucra agua, por lo tanto en su lugar utilizan solventes volátiles no polares clorados tales como el tetracloroetileno. Antes de 1925 se utilizaba la gasolina como un solvente no polar para el lavado en seco; sin embargo, la no inflamabiliadad de los solventes clorados los hace mas seguros para usar. Cuando un vestido se impregna con el solvente del lavado en seco, los componentes grasosos en la mugre se disuelven dejando partículas sólidas que se sueltan como hojuelas.

Si las moléculas en un medicamento son polares o no polares juega un papel importante en la acción fisiológica. Un medicamento polar soluble en agua, tal como la aspirina, puede entrar en el torrente sanguíneo rápidamente y ejercer su efecto. Muchos medicamentos también son solubles en sustancias no polares. Las membranas biológicas lípidas forman una barrera en la pared celular y se comportan como un medio no polar. Los medicamentos frecuentemente tienen que cruzar tales barreras de membranas antes que puedan alterar la química de la célula. Este comportamiento se acentúa en la barrera sangre/ cerebro que protege el sistema nervioso central de sustancias foráneas. El carácter no polar de anestésicos y sedantes les permite cruzar esta barrera y alterar la química del cerebro. El tejido grasoso, otro medio aceitoso no polar, también puede retener medicamentos no polares y actuar como depósito de almacenamiento en el cuerpo. THC, por ejemplo, el componente activo de la marihuana, permanece disuelto en la grasa del cuerpo en un tiempo largo después de su uso. Esta es la razón por la cual pruebas de drogas pueden detectar si una persona ha utilizado un narcótico u otra droga, aun después que los efectos manifiestos has desaparecidos.